Miedos y Fobias
Cuando existe un miedo persistente a un objeto o situación hablamos de fobia. La exposición a este estímulo (objeto o situación) provoca una reacción de angustia y nervios desproporcionada. La persona cambia su rutina normal de vida para evitar las situaciones u objetos que le provocan esta intensa reacción de susto irracional y esta conducta interfiere con el curso normal de sus actividades.
Algunas fobias comunes son:
- Agorafobia (miedo a los lugares públicos)
- Cinofobia (miedo a los perros)
- Claustrofobia (miedo a los lugares cerrados)
- Entomofobia (miedo a los insectos)
- Homofobia (miedo o aversión a los homosexuales o a convertirse en homosexual)
- Nictofobia (miedo a la oscuridad)
- Ofidiofobia (miedo a las culebras y serpiente)
Si usted está viendo alterada su vida diaria producto de un miedo a alguna cosa o situación, entonces necesita ayuda para manejar ese temor y hacer que deje de intervenir en su vida.
Fobia Social
La fobia social es un miedo intenso de llegar a sentirse humillado en situaciones sociales, especialmente de actuar de tal modo que se coloque uno en una situación vergonzosa frente a las demás personas. Puede estar acompañada de depresión.
La persona que sufre de fobia social tiene la idea que los demás son personas muy competentes en público y mientras que ella no. Pequeños errores que cometen pueden parecerle mucho más exagerados de lo que en realidad son. Les parece muy vergonzoso ruborizarse y siente que todas las personas lo están mirando. Tienen miedo de estar con personas que no sean las más cercanas. O su miedo puede ser más específico, como el sentir ansiedad o angustia si tiene que dar un discurso, hablar con un jefe o alguna otra persona con autoridad, o bien aceptar una invitación. La fobia social más común es el miedo de hablar en público. En ocasiones, la fobia social involucra un miedo general a situaciones sociales tales como fiestas. Menos frecuente es el miedo de usar un baño público, comer fuera de casa, hablar por teléfono o escribir en presencia de otras personas, como por ejemplo, escribir un cheque.
Esta fobia interfiere marcadamente con la rutina normal de la persona, con las relaciones laborales (o académicas), familiares o sociales. La persona reconoce que este miedo es excesivo e irracional pero no puede controlarlo experimentado en forma asociada ruboración (ponerse colorado), dificultad para hablar, temblor de manos o en la voz, nauseas, o necesidad urgente de orinar.
